Control de Calidad

¿Cómo tratar el coronavirus en el ciclo del agua?

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A medida que el virus corona se está extendiendo por todo el mundo, los profesionales de tratamiento de agua necesitan saber cómo se comporta este virus en los sistemas de agua potable y aguas residuales. ¿Son suficientes los procesos de filtración y desinfección del tratamiento de agua para la eliminación e inactivación del coronavirus? Según los expertos internacionales, los coronavirus no son una amenaza importante para las aguas residuales y las industrias del agua debido a sus bajas concentraciones en las aguas residuales municipales y la alta susceptibilidad a la degradación en ambientes acuosos.

Los expertos canadienses Nicole McLellan, David Pernitsky y Arthur Umble publicaron recientemente un documento técnico para profesionales de tratamiento de aguas en el sitio web Stantec . Afirman que el virus se puede eliminar fácilmente si los profesionales del tratamiento del agua toman las precauciones adecuadas y las consideraciones de riesgo. El coronavirus (COVID-19) es una nueva variedad de coronavirus como Sars y Mers. Es un virus envuelto y estos virus no sobreviven fácilmente en el agua (como el Adenovirus de Noroen) y pueden eliminarse e inactivarse de manera eficiente.

Antisépticos

Según un artículo científico en The Lancet, existe la posibilidad de transmisión fecal-oral del nuevo coronavirus, especialmente en áreas con falta de saneamiento. Pero los coronavirus son susceptibles a los antisépticos que contienen etanol y desinfectantes que contienen cloro o lejía. Las aguas residuales de los hospitales deben desinfectarse adecuadamente. Las plantas de tratamiento de aguas residuales que reciben aguas residuales de hospitales y centros de aislamiento que tratan a pacientes con coronavirus, y aguas residuales domésticas de áreas de gran contaminación conocida, pueden tener concentraciones elevadas de virus. Las aguas residuales de estas fuentes deben tratarse mediante una variedad de procesos para reducir los impactos de la contaminación en las aguas superficiales receptoras cercanas.

Uso de productos químicos.

Según los expertos canadienses, el tratamiento secundario de las aguas residuales se acredita con la eliminación del 90% de los virus, aunque estudios amplios sugieren que el nivel de eliminación del virus es muy variable, desde insignificante hasta más del 99%. Debido a esta variabilidad, el proceso principal para la inactivación de virus en el tratamiento de aguas residuales es la desinfección química, como la cloración o la luz ultravioleta.

El tratamiento del agua potable es una barrera efectiva.

Las plantas de tratamiento de aguas superficiales con impactos de aguas residuales aguas arriba son las más susceptibles a tener contaminación por coronavirus en el suministro de agua cruda durante y después de un brote. Los virus están expuestos a varias tensiones potencialmente inactivadoras en las aguas superficiales, incluida la luz solar, productos químicos oxidativos y la depredación por microorganismos. En general, los virus con envoltura son más susceptibles a los desinfectantes comunes del agua potable que los virus sin envoltura, por lo que el tratamiento del agua potable debe ser efectivo.

Pandemia

Según los expertos canadienses, las industrias de tratamiento de aguas residuales y agua potable se enfrentarían a un mayor escrutinio si se produce una pandemia de virus importante. Las empresas de servicios públicos deberían responder rápidamente para minimizar los riesgos laborales y de salud pública según la evidencia disponible. Los efluentes de aguas residuales posiblemente impactarían en la recreación, el riego y las aguas potables. Si bien el tratamiento de aguas residuales reduce los niveles de virus, los virus humanos infecciosos a menudo se detectan en los efluentes de la planta de tratamiento de aguas residuales.

FUENTE: Water News

3 maneras de gestionar el agua con transparencia y eficiencia

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El agua es uno de los cuatro elementos de la naturaleza, y su acceso universal se considera indispensable para el desarrollo óptimo de una sociedad. A pesar de los enormes avances de nuestra región de las últimas décadas, 77% los latinoamericanos aún no cuentan con acceso a saneamiento seguro, y menos del 25% de las aguas residuales recolectadas son adecuadamente tratadas antes de ser nuevamente vertidas. Cerrar esta brecha requiere una inversión enorme: se estima que durante los próximos 30 años los países de la región tendrían que incrementar sus inversiones en infraestructuras del 3.5% actual al 5% del PIB regional. Sin embargo, tan importante como asegurar el aumento de recursos va a ser garantizar que el dinero se utilice de forma eficiente y transparente.

¿Cómo hacer que la gestión del agua sea transparente?

Desde hace tiempo existe evidencia de que las empresas proveedoras de agua y saneamiento más transparentes también son las más eficientes. Recientemente, desde el BID se a tratado de identificar algunos buenos ejemplos de gestión transparente en el sector:

  1. Independencia de las empresas proveedoras de servicios de agua. En una empresa liderada por prioridades técnicas existen mayores incentivos para optimizar el uso de los recursos. La Empresa Pública de Medellín, por ejemplo, cuenta con un Convenio Marco de Relaciones con el Municipio para reducir las posibles influencias políticas en la gestión y mitigar el riesgo de inestabilidad durante los cambios periódicos en el equipo de gobierno de la alcaldía. Cada alcalde entrante firma de nuevo el convenio, lo que le compromete a hacer públicas las decisiones de la Junta Directiva, a no involucrar ningún interés partidista en la gestión, a no participar ni influir en el proceso de selección de empleados, a garantizar un proceso de evaluación periódica por parte de la Junta, y a no interferir en el manejo financiero de la empresa. La autonomía de la EPM también se extiende a otro aspecto clave: su capacidad de determinar las tarifas siguiendo la normativa vigente.
  2. Participación de la sociedad civil en el monitoreo, e inclusive en la gestión, de las empresas de agua. En Honduras, las instituciones del sector de agua acordaron la creación de las Comisiones Municipales de Agua y Saneamiento (COMAS) y de las Unidades de Supervisión y Control Local (USCL). Ambas son instancias ciudadanas de supervisión y control encargadas de velar por la correcta aplicación de los reglamentos. Las COMAS y USCL también atienden solicitudes y quejas sobre la prestación del servicio. Servicio Aguas de Comayagua (SAC) es una de las empresas que ha dado seguimiento a la ley hondureña y ha creado ambas instancias de control ciudadano. En la SAC, la junta directiva de la empresa incluye tres ciudadanos miembros de la COMAS – la mitad del total. La junta directiva, entre sus múltiples atribuciones, nombra al gerente y a los jefes de departamentos técnicos y administrativos, establece las directrices de la prestación de servicios, aprueba el plan de inversiones y hace recomendaciones a la corporación municipal sobre tarifas y proyectos de ampliación..
  3. Adopción de estándares internacionales. La aplicación de normativas globales se ha convertido en un poderoso incentivo para mejorar la eficiencia y la transparencia de las empresas de agua. Un ejemplo es el caso de la Empresa Pública de Quito (EPMAPS) con AquaRating. AquaRating, desarrollado por el BID y la International Water Association, es un sistema de evaluación de desempeño de empresas prestadoras de servicio de agua y saneamiento que evalúa, entre otras áreas, la calidad del servicio, la eficiencia en la operación y en la ejecución de inversiones, la eficiencia en la gestión empresarial, y la solidez del gobierno corporativo. A finales del 2012, la EPMAPS participó como una de primeras entidades prestadoras en someterse a la prueba piloto del sistema. A esto, le siguió una auditoría piloto a finales del 2013 y un período de calificación en el año 2014, lo que le permitió recibir, en el 2016, la certificación AquaRating.

América Latina goza de un tercio de las reservas de agua dulce del mundo y una disponibilidad per cápita tres veces superior al promedio mundial. La transparencia en la gestión del agua es un proceso que requiere visión estratégica, y es requisito indispensable para conseguir un entorno de confianza y una mejora contante en la eficiencia de la gestión de los recursos hídricos.

Transparencia: Impulsando eficiencia en empresas proveedoras de servicios de agua y saneamiento: Buenas prácticas en cuatro empresas de América Latina.

La adopción de prácticas de transparencia es uno de los determinantes principales de la eficiencia de los proveedores y reguladores de servicios de agua y saneamiento (AyS). Esta es una de las lecciones más relevantes de las reformas implementadas en el sector de agua y saneamiento en América Latina y el Caribe en los últimos 20 años. La transparencia, considerada tradicionalmente como un deber ético para las empresas proveedoras del sector, recientemente ha empezado a ser reconocida como una herramienta para accionar la rendición de cuentas, reducir los riesgos de corrupción y aumentar la confianza en los prestadores y reguladores. Esto en parte ha sido posible porque la implementación de procesos e iniciativas de gobierno corporativo, incluyendo los mecanismos de transparencia, han permitido orientar el funcionamiento de las entidades proveedoras de AyS para alcanzar objetivos concretos y medibles, tanto interna como externamente. Con ello, se promueve al mismo tiempo la integridad de los procesos de adquisiciones, contratación e inversión, lo que a su vez contribuye a aumentar la confianza de los usuarios, calificadores de riesgos, proveedores de financiamiento, inversionistas y autoridades en las empresas proveedoras. De la misma manera, esto promueve una mayor participación ciudadana en el control de los servicios, además de un mejor acceso a fuentes de financiamiento. Como resultado, hay mayores y mejores inversiones, lo que se traduce en avances en la calidad y en un mayor acceso a los servicios de AyS.

 

 

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FUENTE: gobernarte – BID

Al 2030, edificios nuevos deben ser sostenibles

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203 Const verdeSe aprobó el Conpes que incluye este tema y que da cumplimiento al Plan Nacional de Desarrollo.

El Consejo Nacional de Política Económica y Social (Conpes) aprobó la hoja de ruta para las edificaciones sostenibles en el país, que busca mitigar los efectos negativos de la actividad edificadora sobre el ambiente y mejorar las condiciones de habitabilidad.

La normatividad –que es una realidad, tras ser sometida a consulta pública entre septiembre y octubre del 2017– se consolidó gracias a la participación de los gremios, la academia y la ciudadanía, que evaluaron el impacto en los diferentes usos de las edificaciones, tanto urbanas como rurales, en sus etapas de desarrollo.

 A esto hay que sumarle la creación de incentivos financieros para su ejecución y mecanismos de seguimiento al 2030, alineándose, de esta forma, con el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y con la meta de reducción del 20 por ciento de los Gases de Efecto Invernadero (GEI), que surgieron del Acuerdo de París (COP21). De la mano con estas propuestas sugiere un seguimiento a la Nueva Agenda Urbana (NAU).

“La implementación de la política es prioritaria, teniendo en cuenta que no existe una estrategia unificada que consolide acciones en todas las etapas del ciclo de vida de las edificaciones, que articule las iniciativas relacionadas con la sostenibilidad en el sector y que haga seguimiento a los resultados de las acciones implementadas”, dijo el director del Departamento Nacional de Planeación (DNP), Luis Fernando Mejía.

Sobre el tema, la directora del Consejo Colombiano de Construcción Sostenible (CCCS), Cristina Gamboa, destacó que la expedición del Conpes ayudará a materializar la nueva visión en la forma en que se hacen las edificaciones y las ciudades”.

La directiva agregó que la dinámica de este mercado está representada en las construcciones que están en el listado oficial del certificado estadounidense de liderazgo en energía y diseño ambiental (LEED), que, a marzo pasado, sumaba 351 proyectos.

Aunque no es el único sello verde en el mundo, sí es el que la mayoría de las compañías nacionales utilizan para identificar sus obras como sostenibles. Un dato relevante, si se tiene en cuenta que estos desarrollos representan inversiones por 24 billones de pesos.

Teniendo en cuenta que muchos de los proyectos son de uso corporativo e industrial, Gamboa también destacó el interés del sector público por complementar la política de vivienda nacional, a través de la incorporación efectiva de los criterios de sostenibilidad, ahora, con un componente para las viviendas sociales y prioritarias, donde hay una apuesta grande del Estado.

Metas de la política

En línea con este desempeño, el documento Conpes establece tres fases de evaluación a corto, mediano y largo plazos: dos años para definir los criterios de sostenibilidad, cinco para la implementación del sistema de seguimiento y control, y, al 2030, la meta es que todas las viviendas nuevas sean sostenibles.

Tras esos objetivos se deben incluir nuevas medidas en la norma referentes a la localización, los materiales y la calidad del ambiente, entre otras, relacionadas con los usos industriales, la vivienda usada y las edificaciones rurales y de interés social. Esta acción –dice el Conpes– estará a cargo del Minvivienda.

Igualmente, con el fin de aprovechar el potencial de ahorro se deben impulsar programas de eficiencia energética para mitigar el impacto en el medioambiente, que surgen del consumo de recursos naturales, la generación de residuos sólidos y las emisiones de GEI.

Incentivos para construcciones ‘verdes’

Actualmente, solo la banca privada ofrece beneficios de crédito hipotecario a usuarios y constructores de inmuebles sostenibles. Sin embargo, en el documento Conpes se establece como estrategia un programa de incentivos financieros por parte de las Instituciones Oficiales Especiales para la construcción y adquisición de edificaciones ‘verdes’.

Dentro de los incentivos financieros, por el lado de la oferta, tanto la Financiera del Desarrollo (Findeter) como el Fondo Nacional del Ahorro (FNA) financiarán con tasas preferenciales, este tipo de proyectos. Por ejemplo, los beneficios podrán extenderse a hogares que opten por proyectos sostenibles y que sean financiados por el FNA.

PDF Borrador Conpes
PDF Hacia una política nacional de edificaciones sostenibles

FUENTE: El Tiempo